Una actividad inédita en la Comuna de Quinchao de reconstrucción histórica que tuvo como escenario la llamada Punta “Rabe” de la isla de Apiao se realizó  este jueves, poniendo en valor el lugar denominado así desde antiguas décadas. Se trata de un cabo que se proyecta al interior del mar, ubicado en el golfo de Ancud en el sector Este, frente a las islas Desertores, donde por primera vez se rememoró el hundimiento de una barca a vela ocurrida hacia 1886 en la restinga del canal Apiao y cuyos restos yacen en las profundidades.

En el contexto del acontecimiento estuvo presente la música patrimonial insular con el acordeonista de Cahuach Enrique Millán y Sebastián Santana, el antiguo cultor de Apiao Juan Alberto Millalonco y el Taller de Música y folclore de la Escuela Ostricultura.

Durante el desarrollo del acto, el Alcalde de Quinchao René Garcés manifestó que “punta Rabe, puede ser para muchos desconocidos, pero para la historia de la isla de Apiao tiene mucha importancia, que los niños que se encuentran aquí, conozcan los hechos del hundimiento de un barco mercante que sufrió este accidente en Apiao y que se vaya conociendo en el tiempo, por lo tanto, no podemos pasar por el mundo sin tener una historia que vivir y contar, no podemos pasar sin tener historias que nos relacionen con comunidades, como lo estamos haciendo hoy en Apiao”, manifestó el edil.

Por su parte Ramón Yáñez, Presidente de la Red Provincial de Cultura de Chiloé y Jefe de Cultura del Municipio Ramón Yáñez, en su intervención enfatizó que “este acontecimiento pionero en su género que permaneció olvidado en el tiempo y que estamos dándole la real importancia, a partir de hoy sea recordado por siempre en la memoria histórica de Apiao y  de Chiloé”.

En sus palabras igualmente entregó datos históricos del naufragio y porque se llama así el sector, indicando en parte que “La barca de madera llamada “Juan Rabe”, que tenía una capacidad de 585,85 toneladas, fue construida en el año 1885 completamente de madera, en los astilleros de Brake , en Alemania, mandándolo a construir su propietario Juan Rabe de Valparaíso.  Arribó a Chile  en el año 1885, incorporándose a la Marina Mercante Nacional, navegando a distintos continentes trasladando principalmente cargamentos y por cierto también surcando los mares chilenos, desde el norte hasta, los traicionares mares del sur-austral”, indicó el docente.

En otro capítulo dijo que zarpando la embarcación al mando de su capitán Angel Benvenuto desde  el puerto de  Ancud entonces capital de la Provincia de Chiloé, donde existía la aduana y la capitanía de puerto, llevando a bordo al   práctico de canales Conelio Hill, para guiarla por el canal de Chacao, golfo de Ancud y hasta la localidad de Queilen, donde  debía embarcar madera, ahondando que “…el 8 de octubre de 1886 el velero, mientras navegaba en el golfo de Ancud con dirección al sur, fue sorprendido por un fuerte temporal que alcanzó violentas rachas, debiendo sortear olas de grandes volúmenes, por la intensidad del viento que a la postre resultó ingobernable, impidiéndole llevar velas desplegadas, siendo arrastrada sobre los arrecifes de Apiao, resultando destrozada y los tripulantes ante esta situación apremiante solamente buscaron la manera de abandonarla para nadar a la playa, algunos casi exhaustos, ante los rigores de la naturaleza, producto del   huracanadovendaval, sumado a las torrenciales lluvias”, acotó Yáñez.

Dijo que los  apiainos ante tan cruel escenario, resultó crucial el abrigo, brebajes, hierbas naturales y un hogar donde  para recuperarse del mal estado hipotérmico, que afortunadamente, permitió que no hubiera víctimas fatales que lamentar.

Expuso que “ se fue a pique aquel día, y el propio Capitán informó con las horas posteriores, al Notario Público de Ancud, sobre el hundimiento, para que comunique a la Marina Mercante Nacional,”, por lo tanto a  “137 años que  han transcurrido de este hundimiento, el barco yace en las profundidades del mar,  perpetuado el nombre de “Punta Rabe” en este hermoso lugar, que reúne en días de mariscadas y de fiscas a las familias de Apiao como un faro guía para el conocimiento presente y futuro de las generaciones de Apiao y sea un lugar de encuentro, para los visitantes, escolares y estudiosos de  la historia naútica, para que se transforme en una ruta turística donde confluya la participación de los propios apiaínos donde no estén exentas las historias y leyendas marítimas   contadas y cantadas por los hijos de esta tierra, que son los verdaderos poseedores del conocimiento, como grandes navegantes de chalupones a vela, que navegaron entre las islas del archipiélago”, expresó Yáñez.

El momento emotivo resultó en  que el fiscal mayor de la Iglesia de Apiao Juan Millalonco realizó una bendición, para inmediatamente descubrirse el memorial histórico ante todos los asistentes y comunidad,  que se encuentra instalado frente a la punta Rabe, protagonista de este acontecimiento marítimo.

La actividad que formó parte del programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras PAOCC del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, la Red Provincial de Cultura de Chiloé, la Municipalidad de Quinchao y el Centro  de estudios culturales aplicados Ceca, tuvo ribetes emocionantes, por tratarse de una actividad especial de valor histórico de los sectores isleños de Chiloé.

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