En el Quinto Simposio Internacional sobre la Acidificación del Océano, desarrollado en Perú, se dio a conocer el aporte al sector productivo que desarrolla la comunidad científica, destacándose la balsa de CEAZA, que monitorea las variables atmosféricas y oceanográficas de la bahía de Tongoy.

A objeto de intercambiar conocimientos y experiencias entre representantes de la academia, así como de la industria acuícola y pesquera, se desarrolló en Perú el simposio “Ciencia e industria: ¿cómo se están abordando los impactos de la acidificación del océano en la acuicultura y la pesca?”; actividad desarrollada en atención a uno de los efectos del cambio climático: la acidificación de los océanos y sus efectos negativos en la acuicultura y la pesca a escala mundial.

La actividad, convocada por Jorge Antonio Fupuy Chung, de la Universidad Nacional Pedro Ruiz de Gallo de Perú; y por Nelson Lagos, de la Universidad Santo Tomás de Chile; contó con representantes de latinoamérica de crianza de mariscos y pesquerías, la comunidad científica, agencias gubernamentales, ONG y legisladores. En representación de Chile, asistió Yohana González, Gerente general de la Asociación de Mitilicultores de Chile (AmiChile); Ivonne Etchepare, Gerente de Producción de OSTIMAR S.A. y la Dra. Laura Ramajo, investigadora del Centro de Estudios Avanzados de Zonas Áridas,  CEAZA; quienes relataron la experiencia de trabajo cooperativo entre la ciencia y la industria del ostión, en Coquimbo y del chorito, en Chiloé.

Ciencia e industria en Tongoy

La experiencia en este ámbito, en la Región de Coquimbo y en palabras de la Dra. Laura Ramajo, cuenta con una historia de desarrollo científico en pro de mejorar la productividad de la industria del ostión, por su importancia identitaria, económica y social. “Desde CEAZA, el trabajo junto a la industria parte con la instalación de la balsa de Tongoy, que mide variables atmosféricas y oceanográficas y que realiza un monitoreo constante cada 15 minutos y que entrega data en tiempo real a todos los usuarios de la bahía y personas interesadas que desean conocerlos en la página web de CEAZA”.

Estas variables oceanográficas, como el oxígeno y la temperatura, son de interés para la industria, continúa la científica, y ayudan a entender las variaciones en  la productividad, mortalidad y las tasas de crecimiento del ostión. “Asimismo, los experimentos que hemos venido desarrollando desde el año 2013 ayudan a entender lo adaptado que está el ostión del norte a cambios  en el oxígeno, pH y temperatura, comprendiendo también la vulnerabilidad de este importante recurso a cambios en la intensidad de la surgencia por el cambio climático”, añade.

Trabajo conjunto admirado por Perú y Ecuador

Respecto a la participación de la delegación nacional en el simposio, la Gerente general de AmiChileYohana González, comentó que Chile pudo mostrar avances importantes, sobre como los bivalvos, pueden verse afectados por los cambios en la temperatura del agua donde son cultivados. “Pudimos reflejar, en cierta medida, el buen resultado del trabajo mancomunado que realizamos con la academia y las autoridades. Sin embargo, aún queda mucho que hacer e investigar para definir estrategias concretas de adaptabilidad, pero, sobre todo, que podamos implementar medidas para reducir las consecuencias que supone la problemática de la acidificación del océano”.

Por su parte, la Gerente de OSTIMARIvonne Etchepare, destacó que el trabajo presentado por Chile fue un ejemplo positivo de cómo, en nuestro país, y especialmente en el caso de la bahía Tongoy, se cuenta con una importante capacidad de toma de datos meteorológicos y oceanográficos locales de alta frecuencia. “Cada 15 minutos, o 1 hora, día y noche, se toman estos datos, que además se transmiten online y pueden ser consultados por nosotros, como usuarios directos de una actividad productiva acuícola. Esto no lo tendrían a su disposición ninguna de las industrias extractivas y/o maricultoras de Ecuador, ni de Perú, presentes en el Simposio”, agregó.

En tanto, Nelson Lagos, de la Universidad Santo Tomás, indicó al respecto que la ciencia se ha encargado de seleccionar especies modelos y ambientes característicos para desarrollar investigaciones sobre el impacto de la acidificación del océano en recursos de importancia económica, como el ostión del norte en la bahía Tongoy y los choritos en la isla de Chiloé. “Alianza enfocada en problemas que podrían tener un alto impacto sobre la productividad de la industria acuícola. Trabajar juntos caracterizando estos problemas y generando soluciones que se anticipen a estos impactos, permite definir espacios de seguridad sobre los cuales apoyar la sustentabilidad de largo plazo de la industria”.

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