El presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno (SAGO), Christian Arntz, en compañía del director Ricardo Montesinos, y el gerente general de la de la organización, José Antonio Alcázar, se reunió con el presidente de ChileBio, Cristián Carvallo, y su director ejecutivo Miguel Ángel Sánchez.

En la cita, ChileBIO, asociación sin fines de lucro, dedicada a informar y educar sobre biotecnología agrícola, con información respaldada por estudios científicos y/o fuentes fidedignas, realizó una exposición sobre las potencialidades de los cultivos mejorados mediante biotecnología en la Región, así como sobre la situación regulatoria de estos en el país.

Christian Arntz valoró los antecedentes entregados por el doctor en Ciencias Biológicas, Miguel Ángel Sánchez. No obstante, afirmó que “preocupa que en nuestro país haya existido una total resistencia a la producción de variedades de cultivos mejorados a través de la biotecnología para el consumo humano y animal. Por otro lado, esta situación se contrapone con la libre autorización para importar estos productos y comercializarlos en el mercado nacional en distintos formatos que son adquiridos y consumidos en el país sin restricción alguna”.

“Gracias a la biotecnología, existen distintas técnicas para desarrollar nuevas variedades de cultivos con interesantes propiedades, que entre todas ellas permiten ahorrar costos de producción, hacer que algunos productos agrícolas sean resistentes a machucones y pestes, trigos resistentes a largos períodos de sequía o granos de canola con altos contenidos de Omega 3. Y desde el punto de vista ambiental, las nuevas variedades desarrolladas gracias a la biotecnología permiten producir con menores cantidades de agua, fertilizantes y agroquímicos, dejando una menor huella de carbono que las variedades tradicionales”, agregó el presidente de SAGO.

Por su parte, el director ejecutivo de ChileBio, explicó que hoy existen cultivos que podrían ser un aporte para la sostenibilidad de la industria salmonera y de ingresos para los agricultores de la zona, como es el caso de la canola mejorada para tener mayores niveles de omega-3. “Por vacíos regulatorios y falta de voluntad política, los agricultores de la zona no pueden cultivarlos, y los ingresos esperados los obtendrán agricultores de otros lugares del mundo, desaprovechando una gran oportunidad”, puntualizó.

Es por ello, que las entidades concordaron en solicitar a la autoridad que se genere una instancia en el Ministerio de Agricultura dedicada a prospectar las potencialidades de la biotecnología vegetal y en qué casos se autoriza, generando políticas claras al respecto. “En el ministerio hay 14 mesas técnicas y ni una relativa a estos temas”, indicó Sánchez.

Ambas organizaciones acordaron una agenda de trabajo conjunta para impulsar la evaluación de las potencialidades de estas técnicas y también educar al respecto, para terminar con prejuicios que muchas veces nublan las decisiones. “Mientras que en países como Brasil, Estados Unidos, Canadá e India la adopción de estos cultivos ya supera el 90%; y en el mundo la superficie de variedades transgénicas supera las 190 millones de hectáreas, nuestro país mantiene una peligrosa parálisis que pone en riesgo al sector alimentario nacional y sus fuentes de trabajo. El llamado de nuestra institución a las autoridades es a trabajar por asegurar la seguridad alimentaria para nuestras próximas generaciones”, concluyó el presidente de SAGO Christian Arntz.

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